Había una vez, dentro de un cuerpo muy especial, un lugar llamado Ciudad Salud. Allí vivían muchos personajes que trabajaban juntos para que todo funcionara bien.
Uno de ellos era Colín, el guardián del camino largo y curvado.
Colín era el colon, y su trabajo era muy importante:
💧 recogía el agua que el cuerpo necesitaba,
🍎 ayudaba a ordenar los restos de los alimentos,
🚽 y preparaba todo para que el cuerpo pudiera despedirse de lo que ya no necesitaba.
Colín trabajaba feliz cuando recibía frutas, verduras y agua fresca.
—“¡Así puedo hacer mejor mi trabajo!”, decía sonriente.
Un día, Colín notó que algunos niños de Ciudad Salud no lo visitaban mucho.
—“A veces se olvidan de cuidarme”, suspiró.
Pero no se rindió. Sabía que si lo cuidaban y lo revisaban a tiempo, podía mantenerse fuerte y sano por muchos años.
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