El pequeño Trigi y la Ciudad del Corazón

Publicado el 28 de marzo de 2026, 1:04

 

El pequeño Trigi y la Ciudad del Corazón

Había una vez, dentro de un cuerpo humano, una ciudad muy especial llamada Ciudad Corazón. Allí todo funcionaba gracias a un equipo de ayudantes diminutos que trabajaban día y noche para mantener la energía y la salud.

Uno de esos ayudantes era Trigi, un triglicérido pequeño, redondito y muy trabajador.

—¡Hola! —decía Trigi cada mañana—. Yo me encargo de guardar energía para cuando haga falta.

Cuando los niños comían frutas, verduras y jugaban mucho, Trigi hacía su trabajo perfecto: guardaba un poquito de energía y descansaba tranquilo. El Corazón latía feliz, los caminos de la ciudad estaban limpios y todos vivían en armonía.

Pero un día, algo cambió.

En la ciudad empezaron a llegar demasiados dulces, refrescos y comidas fritas, y además… ¡nadie quería moverse ni jugar! Trigi y sus amigos comenzaron a multiplicarse sin control.

—Esto es demasiado —dijo Trigi preocupado—. No tenemos dónde guardar tanta energía.

Los caminos de la Ciudad Corazón empezaron a llenarse y el Corazón se cansaba más rápido.

Por suerte, una mañana llegó una gran noticia: 🎉 ¡Hora de cambiar hábitos! 🎉

El niño decidió:

  • Comer más sano
  • Salir a jugar y correr
  • Tomar agua
  • Dormir bien

Poco a poco, Trigi y sus amigos volvieron a su tamaño normal.

—¡Así está mejor! —sonrió Trigi—. Cuando hay equilibrio, todos podemos hacer bien nuestro trabajo.

La Ciudad Corazón volvió a brillar, los caminos se limpiaron y el Corazón latía fuerte y contento.

Y desde ese día, Trigi siempre recuerda: 💖 La energía es buena… ¡cuando está en su justa medida! 💖

Colorín colorado, este cuento se ha cuidado.

 

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