🌈 El gran día del movimiento en Villa Saltarina
Había una vez un pequeño lugar llamado Villa Saltarina, donde vivían niños, niñas, animales y juguetes muy especiales. En ese pueblo todos sabían que algo mágico estaba a punto de ocurrir, porque había llegado el Día del Movimiento.
—¿Y qué es eso? —preguntó Lucas, un niño al que le encantaba sentarse a mirar su tableta.
—Es un día para recordar que nuestro cuerpo es feliz cuando se mueve —respondió Sofi, su amiga, mientras daba un pequeño salto.
Esa mañana, el sol brillaba más fuerte que nunca y, de repente, apareció Don Pasito, un simpático personaje con zapatillas de colores y un gran silbato.
—¡Atención, atención! —dijo Don Pasito—. Hoy celebramos el Día Mundial de la Actividad Física, un día para caminar, saltar, bailar y jugar.
Lucas miró sus pies y dijo: —Pero… yo no soy deportista.
Don Pasito sonrió. —No hace falta. Caminar, subir escaleras, bailar en casa o jugar también cuentan. Cada movimiento es importante.
Entonces comenzó la fiesta.
Los conejos saltaron, los pájaros volaron bajito, los niños corrieron por el parque y las abuelas caminaron despacio, charlando y riendo.
Lucas decidió levantarse y dar una vuelta. Caminó un poco, luego un poco más… y sin darse cuenta empezó a reír.
—¡Me siento con más energía! —exclamó sorprendido.
—¿Ves? —dijo Sofi—. Nuestro cuerpo nos dice “gracias” cuando nos movemos.
Al final del día, Don Pasito volvió a sonar su silbato: —Recuerden, no solo hoy. Moverse un poco cada día ayuda a crecer fuertes, felices y sanos.
Desde entonces, en Villa Saltarina, todos saben que el movimiento es una forma de alegría…
y Lucas nunca volvió a pasar todo el día sentado.
Colorín colorado, este cuento ha terminado. 💚
Añadir comentario
Comentarios