Cuento 7 El viaje de la gota roja

Publicado el 28 de octubre de 2025, 19:54

El Viaje de la Gota Roja

Una historia educativa sobre el sistema cardiovascular

En lo profundo del pecho de un niño llamado Leo, una pequeña gota de sangre llamada Rojita despertó en el ventrículo izquierdo del corazón. Era su primer día de viaje por el cuerpo, y estaba emocionada. El corazón, como un tambor gigante, latía con fuerza: ¡bum-bum, bum-bum!.

—¡Prepárate, Rojita! —dijo el corazón—. Vas a recorrer todo el cuerpo llevando oxígeno y nutrientes. ¡Eres muy importante!

Rojita salió disparada por una arteria, una autopista roja que la llevó a través del cuello, los brazos, el estómago y las piernas. En cada parada, dejaba oxígeno y recogía dióxido de carbono.

—¡Hola, células! ¡Aquí está su oxígeno fresco! —gritaba alegremente.

Las células le agradecían con sonrisas invisibles, y Rojita se sentía útil y feliz. Era como repartir regalos invisibles que mantenían a todos despiertos y funcionando.

Después de su recorrido, Rojita estaba cansada y cargada de dióxido de carbono. Entró en una vena, una ruta azul que la llevaba de regreso al corazón, pero esta vez al lado derecho.

—¡Buen trabajo, Rojita! —dijo el corazón derecho—. Ahora te enviaré a los pulmones para que te limpies y te llenes de oxígeno otra vez.

En los pulmones, Rojita se encontró con burbujas de oxígeno que la abrazaron y la hicieron brillar de nuevo. El dióxido de carbono se fue flotando hacia el aire exterior, y Rojita se sintió renovada.

—¡Estoy lista para otro viaje! —exclamó.

Volvió al corazón izquierdo, donde todo comenzó. Sabía que su misión nunca terminaba: cada latido era una nueva aventura, y cada célula del cuerpo dependía de ella.

Desde ese día, Rojita viajó millones de veces, sin detenerse, como una heroína silenciosa que mantenía vivo el cuerpo de Leo. Así, el sistema cardiovascular seguía funcionando como una orquesta perfecta, con Rojita como una de sus notas más valiosas.

 

Añadir comentario

Comentarios

Todavía no hay comentarios